De acuerdo a Las Escrituras, Dios puso en el Jardín del Edén a su máxima creación, el Hombre; dándole dos instrucciones precisas para su permanencia allí: “Los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla…..” Génesis Cáp. 1:28. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás ” Génesis Cáp. 2: 16, 17.
Fue decisión de Eva; nuestra madre; y Adán, nuestro padre, tomar la primera opción, porque si no lo hacían, no cumplirían la primera instrucción de Jehová Dios que era multiplicarse, por lo tanto lo que ellos cometieron no fue pecado; sino, trasgresión.
¿Cuál es la diferencia entre uno y otro acto? Muy sencillo; la trasgresión es faltar a una ley determinada, o escrita; (como por ejemplo; pasar una luz roja de un semáforo, es una falta porque lo prohíbe la ley respectiva); en cambio, el pecado tiene que ver con la naturaleza del acto; por ejemplo, matar, calumniar, robar, envidiar, levantar falso testimonio, son acciones en que la naturaleza en sí del hecho es mala, por lo tanto son pecados a la vista de Dios.
“Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín del Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin. Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado. Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe. Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo. Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída” 2 Nefi Cáp. 2: 22-26 Libro de Mormón.
Cuando Dios creó al hombre lo hizo dándole una serie de atributos divinos para su desarrollo, como el libre albedrío, que consiste en que tenemos la libertad absoluta de hacer cuanto queramos en esta vida; (por eso El no interviene en nuestros asuntos, a menos que cada uno según su fe, le pida ayuda; porque de intervenir en nuestros asuntos, claramente estaría coartando nuestro libre albedrío y estaría El negando su propio Plan); pero ese libre albedrío dice que si queremos volver a la presencia de Dios, alguna vez ; está condicionado al cumplimiento de los mandamientos (que cumpliremos, si queremos, claro está).
Esto es como un padre cuando manda a su hijo a estudiar a la Universidad a una lejana ciudad; allí el hijo escoge si estudia, o se ” farrea ” esa oportunidad; pero, llegará el momento en que tendrá que presentarse ante su padre, y rendir cuentas; ” allí será el lloro y el crujir de dientes, pues muchos son llamados, pero pocos escogidos” Mateo Cáp. 22: 13, 14.
Por tanto; todas las cosas tienen un propósito y un fin; y, habiendo Dios preparado todo desde antes de la fundación del mundo, habiendo planificado todo magníficamente y ensamblado las piezas una con otra, elaborando un Plan de Salvación en el que todos nosotros tuvimos participación, y la tenemos ahora al venir a esta tierra a vivir un estado probatorio; es decir, para ver si somos dignos de vivir en la presencia de Nuestro Padre Celestial:
“Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con él: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales, y haremos una tierra sobre la cual éstos puedan morar; y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare…… y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre sus cabezas para siempre jamás. Y el Señor dijo: ¿A quién enviaré? Y respondió uno semejante al Hijo del Hombre: Heme aquí; envíame” Abraham Cáp. 3: 24 – 27 La Perla de Gran Precio.
Los acontecimientos acaecidos durante los días en que el Salvador caminó por las polvorientas huellas de la tierra no fueron fruto del azar, ni por causa del destino ni nada parecido; todo era, o es todo parte de un plan elaborado por un Padre amoroso que quiere a sus hijos de regreso a su hogar, porque….” de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna ” Juan Cáp. 3: 16.
Y así como Nuestro Padre Celestial nos ha dado el atributo divino del libre albedrío , y que nos hace responsable de todos nuestro actos, sean estos buenos o malos; también nos dio el poder de la pro-creación, para hacernos partícipes de su plan, y enviarnos sus hijos espirituales y puedan ellos tomar un cuerpo físico para que juntos podamos crecer ; espiritual y temporalmente , en familia ; con la única mira de lograr felicidad en esta vida y en la venidera; pero también es cierto que : ” … es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo, no se podría llevar a efecto la rectitud ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal…..Esto pues, habría destruido la sabiduría de Dios y sus eternos designios, y también el poder, y la misericordia, y la justicia de Dios” 2 Nefi Cáp. 2: 11-12 Libro de Mormón.
Así también nos ha dado dominio (“sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra” Génesis Cáp. 1: 26-28); como punto culminante de toda la Creación.
El diccionario dice que ” dominio” significa poder o control para gobernar. Entonces la parte más importante de este atributo divino que se dio al hombre, es el AUTODOMINIO; para que pudiera gobernarse a sí mismo.
Entonces, estando incapacitados de volver a la presencia de Dios; por nuestros propios medios; imposibilitados de vencer las ligaduras de la muerte, por causa de nuestros pecados; forzosamente necesitábamos un Mediador entre Dios y los hombres; y ese Mediador , es el Verbo ; el Hijo de Dios hecho carne y que a tomado sobre sí “los pecados del mundo” ; y….” Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el hijo, a quién constituyó heredero de todo y por quién asimismo hizo el Universo ; Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder , habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos ” . Hebreos Cáp. 1: 1-4
Los hombres en nuestro estado carnal y caído de la gracia de Dios, nos complicamos la vida en debates, discursos y discusiones vacías, que sólo deterioran nuestra sana convivencia, y debido a eso mismo no obedecemos el mandamiento aquel de “Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. Tal vez el significado tan simple de esto que quiere decir que cada persona no debe hacer nada que pueda perjudicar a su vecino; digo tal vez, como es tan simple su explicación, por eso mismo nos sumergimos en debates estériles y que al fin nos alejan de toda buena relación con nuestros semejantes.
Mis queridos amigos; yo no quiero enseñar acerca de estas cosas; porque cada uno tiene su propia visión de ellas; cada uno puede (si lo desea) abrir su corazón y… creer; o…no creer, pero no podemos debatir al respecto, porque: “…si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres ” Romanos Cáp. 12: 18; sólo quiero que reflexionemos juntos acerca de cuán importante es el Hijo del Hombre en nuestras vidas, cuán importante y en qué lugar de nuestro corazón está la Expiación de Jesucristo; sin la cual no podríamos llegar a la presencia de Dios; que significado tiene la sangre que Él derramó y con la cual pagó nuestros pecados y nos ha hecho libres de las ligaduras de la muerte.
Que reflexionemos cómo usamos el autodominio para relacionarnos con nuestros semejantes; cómo podemos ser más tolerantes con los que piensan diferente; cómo haremos para ser más constructivos en nuestras críticas, como haremos para ser más humildes y reconocer cuando estamos equivocados; que reflexionemos , cómo haremos para ser mejores vecinos , mejores hijos , padres , hermanos , amigos , recordando siempre que para qué Dios nos perdone, primero tenemos que perdonar a nuestro prójimo. (“…perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”)
Que la paz del Señor reine siempre en vuestros hogares, que haya trabajo, que haya armonía, gozo, que los hijos amen a sus padres y los padres a sus hijos; que la comprensión sea mutua entre los esposos; y sobre todo, que no falte el alimento en vuestras mesas.
Es mi ruego; y lo hago humildemente en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.